La piel es para nuestro cuerpo el manto que protege todo nuestro cuerpo.
Es una estructura fibrosa y elástica que cubre todos los tejidos y órganos protegiéndoles de la deshidratación
y regulando la temperatura, es fuerte pero receptiva y sensible a todos los cambios del ambiente que nos rodea.
Para cuidar bien nuestra piel tenemos que tener en cuenta no solo
la propia morfología de la misma, sino que también debemos valorar todo el mundo que nos rodea.
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- Vivo en una gran ciudad?
- En el interior o en la costa?
- Trabajo al aire libre?
- En una fábrica?
- En una tienda?
- En una gran superficie o en un edificio inteligente?
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No exagero! Las grandes ciudades están sometidas
a mayor tráfico, por tanto más ruído, en suma más estrés. En las costas el aire es más húmedo,
esto es mejor que la montaña o las mesetas, en donde el aire es más seco (más sequedad y... más arrugas).
Las personas que trabajan en sitios cerrados con ventilación y aclimatación de aire están expuestas
a más agresiones de contaminación del aire y más acumulación de electricidad estática que las que
trabajan en edificios de dos o tres alturas con jardines alrededor.
Todo lo dicho nos lleva a que también debemos tener
en cuenta todos los factores ajenos a nuestra piel, cuando elijamos los cosméticos que vamos a usar
y siempre teniendo en cuenta el tipo de piel.
En el mercado se pueden encontrar todas las protecciones
necesarias para cada una de nosotras o... de vosotros, caballeros, que también debeis cuidar la piel.
Una vez más os recuerdo: si teneis dudas podeis consultarme, ya sabeis,
mediante
o mediante , haciéndome llegar todas vuestras preferencias.
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